lunes, 27 de julio de 2015

Utopía en Ecuador

Utopía en Ecuador 


"En temas de política no hay como darle consejos al Gobierno pues le va bien y no los 

necesita, pero con la oposición es otro el cantar. No logran contextualizar el presente ni 

establecer escenarios para el futuro, salvo en lo personal. Son excluyentes, lo saben todo y 

solo aspiran a ser electos; mucho más, si se cobijan bajo el ala del espejo y el coro de los 

acólitos. En estas condiciones el triunfo de la reelección es seguro y con suerte -ante tanta 

dispersión- con abundancia de votos. Por tanto, apelando al derecho consagrado en la 

Constitución del Buen Vivir, se puede ejercer la utopía, que incluye la posibilidad de 

proponer adefesios. Por eso propongo -sin la responsabilidad de ninguna autoría 

coadyuvante, pues juro que he elaborado este artículo solo-, un acuerdo utópico para las 

desorientadas filas opositoras, con el fin de que rompan la burbuja egocentrista que las 

consume y hagan un ensayo político que demuestre que en la política también existen 

valores, principios y objetivos comunes. Esta lectura es censurada, por obvias razones, para  

los de Ruptura 25. La propuesta consiste en que ciudadanos de vocación política definida, 

de presencia y prestancia pública, de ejercicio pasado o y buenas posibilidades futuras, 

logren 

un acuerdo en el cual convoquen a elaborar un proyecto político alternativo y, bajo 

juramento, renuncien a ser candidatos presidenciales para el 2013. Que compitan 

desaforadamente para curules en la Asamblea Nacional, en las alcaldías, prefecturas, 

concejalías, consejerías, juntas parroquiales; pero por esta vez, no para la presidencia 

aunque de esa concertación se escoja a un competidor para en la próxima contienda. Una de 

las prácticas políticas que poca resonancia ha tenido en América Latina es la del PRI de 

México. Se lo ha estudiado por su dilatada presencia en el poder, de muchos actos contrarios  
a la moral pública y de represión, pues lo de Tlatelolco no debe archivarse en la memoria. 

Sin embargo, en ese partido, surgido de los escombros de la revolución agraria mexicana, se 

concibió un antídoto muy eficaz contra la brujería del caudillismo como es la no reelección. 

En su período, el presidente podía hacerlo todo, menos perpetuarse. Un secreto mexicano 

como el tequila y el mole poblano. De esa experiencia es posible comprender que el mal de la 

reelección es similar al de las múltiples opciones cuando de elegir presidente se trata en el 

Ecuador. Por eso, proponer a varios selectos personajes que renuncien a su legítima 

ambición sin posibilidades y repitan el ejercicio mexicano de buscar a un ‘tapado’ que jure 

no reelegirse es muy difícil; además, una falta de respeto. Si la propuesta no es considerada y  
la ansiedad abruma a los postulantes y seguros perdedores del 2013 se recomienda para 

paliar la culpa del egoísmo, la lectura de ‘De Optimo Republicae Statu deque Nova Insula 

Utopia’ de Tomás Moro."